El cáncer de hígado es una de las enfermedades más graves que puede afectar al órgano más grande del cuerpo humano. Este tipo de cáncer se caracteriza por el crecimiento anormal de células malignas en el hígado, lo que puede comprometer gravemente su funcionamiento.
¿Qué es el cáncer de hígado?
El cáncer de hígado, también conocido como carcinoma hepatocelular, es un tipo de cáncer que se origina en las células del hígado. El hígado es un órgano vital que realiza múltiples funciones esenciales, como la filtración de toxinas en la sangre, la producción de bilis para la digestión y el almacenamiento de nutrientes. Cuando se desarrollan células cancerosas en el hígado, estas pueden interferir con estas funciones, llevando a complicaciones serias.
Existen varios tipos de cáncer de hígado, siendo el carcinoma hepatocelular el más común. Otros tipos incluyen el carcinoma fibrolamelar, que es una forma rara y suele afectar a personas más jóvenes, y el carcinoma de las vías biliares o colangiocarcinoma, que afecta a los conductos biliares dentro o fuera del hígado.
El cáncer metastásico del hígado es otro tipo, pero se refiere a un cáncer que se ha diseminado al hígado desde otra parte del cuerpo, como el colon, los pulmones o el seno. Aunque no se origina en el hígado, su tratamiento y pronóstico pueden ser similares a los del cáncer hepático primario.
Los síntomas del cáncer de hígado pueden variar dependiendo del estado de la enfermedad, pero es fundamental reconocerlos a tiempo para un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Dolor abdominal y distensión.
Uno de los primeros síntomas que pueden indicar la presencia de cáncer de hígado es un dolor en la parte superior derecha del abdomen, donde se encuentra el hígado. Este dolor puede estar acompañado de una sensación de distensión abdominal, debido a la inflamación del órgano o a la acumulación de líquido en el abdomen, una condición conocida como ascitis.
Pérdida de peso inexplicada.
La pérdida de peso rápida y sin explicación es otro síntoma común del cáncer de hígado. Esta pérdida de peso se debe a que el cáncer afecta la capacidad del hígado para procesar nutrientes y eliminar toxinas, lo que puede llevar a una disminución significativa del apetito.
Ictericia.
La ictericia, que se manifiesta como un color amarillento en la piel y los ojos, es un síntoma típico de problemas hepáticos, incluyendo el cáncer de hígado. Esto ocurre cuando el hígado no puede procesar la bilirrubina, un pigmento que se forma por la descomposición de los glóbulos rojos.
Fatiga y debilidad.
El cáncer de hígado puede causar una sensación persistente de fatiga y debilidad. Estas sensaciones pueden ser el resultado de la anemia, la mala nutrición o la acumulación de toxinas en el cuerpo debido a la disfunción hepática.
Es importante que antes de iniciar cualquier terapia el paciente sea evaluado por un cirujano con formación en Cirugía Digestiva Oncológica y que además sea parte de un equipo multidisciplinario para poder discutir la racionalidad.
El tipo más frecuente de cáncer hepático es el carcinoma hepatocelular, que se origina en las células del hígado. A diferencia de otros tipos de cáncer, este suele desarrollarse en un hígado previamente dañado, lo que hace que su tratamiento sea más complejo y requiera un enfoque multidisciplinario.
En Chile, los tratamientos los hacen equipos que incluyen a hepatólogos, oncólogos, cirujanos, radiólogos intervencionales y especialistas en cuidados paliativos. Esto permite que la atención sea completa y se adapte a cada persona.
Cirugía hepática.
Cuando el cáncer de hígado se detecta en etapas iniciales y el paciente mantiene una buena función hepática, la resección quirúrgica puede ser una opción curativa. Este procedimiento consiste en extirpar el tumor y una parte del tejido hepático sano que lo rodea.
En centros especializados del país, esta cirugía se realiza con técnicas avanzadas que reducen riesgos y favorecen una recuperación más rápida. Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos, especialmente si existe cirrosis avanzada.
Trasplante de hígado.
El trasplante hepático es uno de los tratamientos más efectivos para determinados pacientes con cáncer de hígado, ya que permite eliminar el tumor y al mismo tiempo reemplazar un hígado enfermo por uno sano.
En Chile, el trasplante se puede hacer en centros que tienen la aprobación necesaria. Estos centros siguen reglas muy claras para decidir quién puede recibir un trasplante. Por ejemplo, consideran el tamaño y la cantidad de tumores que tiene la persona. Es cierto que a veces hay que esperar, pero si se cumplen los requisitos médicos, el trasplante puede ser una excelente opción a largo plazo.
Tratamientos locorregionales.
Para pacientes que no pueden someterse a cirugía o trasplante, hay tratamientos que actúan directamente sobre el tumor en una zona específica del cuerpo. En Chile, se utilizan varios de estos tratamientos, como por ejemplo:
- Ablación por radiofrecuencia o microondas, que destruye el tumor mediante calor.
- Quimioembolización transarterial (TACE), que bloquea el flujo sanguíneo del tumor mientras administra quimioterapia localizada.
- Radioembolización, que utiliza microesferas radiactivas para atacar el cáncer desde el interior.
Estas terapias permiten controlar el crecimiento tumoral, aliviar síntomas y, en algunos casos, servir como puente hacia un trasplante.
Tratamientos sistémicos.
Cuando el cáncer de hígado está en etapas más avanzadas, los tratamientos sistémicos son muy importantes. En lugar de la quimioterapia común, ahora se usan más a menudo tratamientos específicos y medicamentos que ayudan al sistema inmunológico. Estos tratamientos dirigidos y medicamentos inmunológicos son una opción mejor que la quimioterapia tradicional para el cáncer de hígado avanzado.
En Chile, fármacos como sorafenib, lenvatinib y nuevos tratamientos de inmunoterapia han demostrado mejorar la sobrevida y calidad de vida de los pacientes. Estos tratamientos actúan sobre mecanismos específicos del cáncer o estimulan el sistema inmune para combatir la enfermedad.
Como lo es el Doctor Jean Michel Butte es un médico cirujano experto en cirugía Oncológica, Digestiva y Hepato Pancreato Biliar con una experiencia de 17 años en constante formación en el extranjero, se ha catalogado como el mejor medico de la Región Metropolitana es esta área.
Es importante mencionar que estos tratamientos requieren de conocimientos específicos y profundos, además de un entrenamiento quirúrgico profesional que el Dr. Butte ha perfeccionado a lo largo de su carrera. Por esta razón, en conjunto a un equipo multidisciplinario compuesto por radiólogos, radioterapeutas, anatomopatólogos se conjugan para crear el equipo idóneo para erradicar cualquiera de estas patologías.
También el doctor se ha destacado como uno de los mejores:
- Cirujano de estómago.
- Cirujano de páncreas.
- Cirujano de páncreas vías biliares.
- Cirujano esófago.
Conozca más sobre el tratamiento o cirugía de cáncer de hígado que trata este profesional ingresando al sitio web disponible a continuación:
CONTACTO DR. JEAN MICHEL BUTTE
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