Hubo una época en que el asbesto era visto como una solución casi perfecta para la construcción. Se instalaba en techumbres, revestimientos, ductos y sistemas de aislación con total normalidad. Era resistente, duraba años y soportaba condiciones exigentes.
Nadie imaginaba entonces que, décadas después, ese mismo material se transformaría en una de las principales preocupaciones sanitarias asociadas a edificaciones antiguas.
Hoy el escenario es completamente distinto. El retiro de asbesto se ha convertido en una tarea indispensable para proteger la salud de las personas y garantizar intervenciones seguras en viviendas, industrias, edificios y espacios públicos. Y no es una exageración. Basta observar la cantidad de construcciones levantadas entre los años setenta y noventa que todavía conservan elementos fabricados con este material.
El problema no aparece necesariamente mientras el asbesto permanece intacto. La situación cambia cuando esas estructuras envejecen, comienzan a deteriorarse o son intervenidas durante remodelaciones, ampliaciones o demoliciones. Es en ese momento cuando las fibras microscópicas pueden liberarse al ambiente, quedando suspendidas en el aire sin que nadie las perciba.
Por eso el retiro de asbesto no consiste simplemente en desmontar una cubierta o retirar una plancha antigua. Se trata de un procedimiento técnico, regulado y altamente controlado, diseñado para evitar cualquier exposición innecesaria.
En Chile todavía es frecuente encontrar asbesto en:
- Techumbres de fibrocemento instaladas hace varias décadas.
- Galpones industriales y bodegas antiguas.
- Sistemas de aislación térmica en instalaciones productivas.
- Revestimientos constructivos de edificios y viviendas.
- Infraestructura industrial construida antes de la prohibición de este material.
Cada una de estas situaciones requiere una evaluación específica. No existe una solución universal, porque cada edificio tiene una historia distinta, un nivel de deterioro diferente y condiciones particulares de intervención.
Lo que sí es común en todos los casos es la necesidad de aplicar procedimientos rigurosos. Un retiro profesional considera:
- Inspección técnica previa del inmueble.
- Planificación detallada de la intervención.
- Confinamiento y aislamiento de las áreas de trabajo.
- Equipamiento especializado para el personal.
- Transporte seguro de los residuos.
- Disposición final en instalaciones autorizadas.
La diferencia entre hacer este trabajo correctamente o improvisarlo puede ser enorme. No solo desde el punto de vista legal, sino también sanitario. La protección de trabajadores, vecinos, usuarios y futuros ocupantes depende directamente de cómo se gestione este proceso.
En la práctica, retirar asbesto significa eliminar una fuente potencial de riesgo que puede permanecer oculta durante años dentro de una construcción. Significa también preparar un inmueble para futuras obras, remodelaciones o demoliciones sin exponer a las personas a materiales peligrosos.
Por eso, cada vez más propietarios, constructoras e industrias entienden que el retiro de asbesto ya no es únicamente una exigencia normativa; es una decisión responsable que contribuye a la seguridad, la salud y la correcta gestión de cualquier proyecto constructivo.
Sin embargo, con el paso del tiempo, quedó demostrado que la exposición al asbesto es extremadamente peligrosa para la salud humana.
Hoy, su uso está prohibido en muchos países, pero aún existen miles de edificaciones que lo conservan en sus estructuras.
Te explicaré qué es el asbesto, dónde suele encontrarse y por qué es fundamental retirarlo de forma profesional y segura.
¿Qué es el asbesto?
El asbesto es un grupo de minerales metamórficos fibrosos, conocidos por su gran resistencia térmica y sus propiedades aislantes. Existen varios tipos, como la crisotila, la amosita y la crocidolita, entre otros. Todos se usaron ampliamente en la industria de la construcción, especialmente entre los años 50 y 80.
Su estructura fibrosa permite que, al ser manipulado o deteriorado, libere fibras microscópicas que se dispersan fácilmente en el aire. Es ahí donde radica su gran peligro: estas fibras son invisibles, se inhalan sin notarlo y se alojan en los pulmones, provocando graves enfermedades a largo plazo.
¿Dónde se encuentra el asbesto en una construcción?
Aunque muchas edificaciones nuevas ya no usan asbesto, todavía es frecuente hallarlo en:
- Techos de fibrocemento.
- Revestimientos de paredes.
- Aislantes térmicos de tuberías y calderas.
- Baldosas vinílicas antiguas.
- Tanques de agua.
- Puertas cortafuegos.
La mayor parte del riesgo surge cuando estos materiales se rompen, perforan o deterioran con el paso de los años, liberando partículas al ambiente.
Riesgos para la salud asociados al asbesto.
El principal motivo por el cual el asbesto se prohíbe y se retira es su impacto en la salud. La exposición prolongada a sus fibras se asocia con enfermedades graves como:
- Asbestosis: Una fibrosis pulmonar que reduce la capacidad respiratoria.
- Mesotelioma: Un cáncer poco común que afecta la pleura, la capa que recubre los pulmones.
- Cáncer de pulmón: Incrementa el riesgo de cáncer, especialmente en fumadores.
- Problemas respiratorios crónicos.
Estas enfermedades pueden tardar años o décadas en manifestarse, pero una vez aparecen, son difíciles de tratar.
¿Por qué es necesario realizar el retiro del asbesto?
Protección de la salud:
Eliminar materiales con asbesto reduce la exposición de las personas que habitan o trabajan en el lugar. Es una forma directa de prevenir enfermedades graves.
Cumplimiento normativo:
En muchos países existen leyes que exigen la remoción del asbesto en edificaciones públicas, colegios, hospitales y viviendas para garantizar entornos seguros.
Aumento del valor de la propiedad:
Un inmueble libre de asbesto es más atractivo para compradores e inversionistas. Además, evita problemas legales en caso de venta o remodelación.
Prevención de accidentes:
Con el tiempo, los materiales se deterioran y pueden liberar fibras sin que los propietarios se den cuenta. Retirarlos a tiempo evita daños mayores.
Retirar el asbesto: ¿cómo se hace de forma segura?
El retiro de asbesto es una tarea delicada que debe ser ejecutada solo por empresas especializadas y certificadas. El proceso general incluye:
- Inspección y evaluación: Expertos identifican la presencia de asbesto y determinan el riesgo.
- Aislamiento de áreas: Se sella la zona para evitar la dispersión de fibras al resto de la edificación.
- Retiro controlado:Los operarios usan equipos de protección, herramientas y métodos que minimizan la liberación de partículas.
- Descontaminación:Se limpia la zona y se realiza una disposición segura de los residuos, siguiendo protocolos ambientales.
- Certificación: Finalmente, se emite un certificado de descontaminación que garantiza que el espacio está libre de riesgo.
Aunque fue considerado un “material milagroso” en su época, hoy sabemos que el asbesto representa un serio riesgo para la salud y la seguridad de quienes viven o trabajan en edificaciones antiguas.
Por eso, es clave retirarlo de forma profesional, cumpliendo con todas las normativas ambientales y de seguridad laboral.
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